Alessia conoce a Caro y Mayra

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luni 20 septembrie 2021
Alessia conoce a Caro y Mayra

Era sábado, 4 de la tarde, después de pasear y caminar entre las calles del centro histórico, pensaba en el futuro. Tenía gana de fiesta, de tomar un poquito, bailar, conocer personas nuevas, mejor si con gana de seguir explorando la sexualidad y la diversión. Y me acorde del espacio de Alberto, una persona que organizaba fiestas pequeñas con temas sexuales en su casa. Había ido un par de veces, unas 15 personas al máximo, parejas, chicas, singles, personas transexuales y mucha gana de experimentar, de conocer y explorar la sexualidad. La primera vez que fui, Caro, la novia de Alberto, una morena pequeñita, con una cadera deliciosa, un tatuaje en las nalgas y unas tetitas hermosas, me había abierto la puerta desnuda e invitado a entrar al cuarto de la fiesta, donde entre luz tenue y varias chicas estaban desnudas o en tanga, ya estaban varias personas alrededor de una mesa, entre la cual uno estaba en calzones, evidentemente después de fornicar a gusto. Otra persona, un señor de más de 50 años, estaba preparando el show: en la mesa, entre diversas velas, estaban acostadas por la espalda, completamente desnudas, una persona trans y Beatriz, una gordita alta con tetas grandes. Caro se juntó poco después, acostándose al lado de Beatriz: sus labios se entrevean entre las piernas que daban justo en frente de donde me había sentado. En un momento, se apagó la música, y el señor empezó a hacer caer la cera hirviente de las velas en los cuerpos que estaban debajo de él. Fue un espectáculo, las tres chicas se movían cuando la cera caía en su cuerpo, cuando llegaba a sus pezones tenían un frémito, cuando caía en su entrepierna ansiaban, y poco a poco se excitaban más, comenzaron a gemir conforme la cera caía en sus cuerpos, y cuando el señor las hizo voltear y empezó a caer cera en sus nalgas, los gemidos se volvieron gritos de placer, las tres abrían más las piernas con la excitación y la cera comenzó a caer en los órganos genitales excitándolas aún más. Y movían sus cuerpos para tener más cera, aunque era caliente y le quemaba un poquito la piel. Caro se movía mucho y abría las piernas, con la cera que le caía en el ano, en los pelos de la vagina, en las nalgas. Y gritaba. Se volteó para que su vagina pudiera recibir la cera, el señor vio su cara y cambió la vela. La dejó unos minutos escuchando sus compañeras de placer gritando, para comenzar la nueva vela y llevarla al calor óptimo. Finalmente, dirigió la cera hacia Caro, quien seguía ansiando, con la vagina mojada, se comenzaban a ver perlitas en sus labios rasurados: la cera cayó sobre sus labios vaginal y Caro comenzó a gritar más, la cera caía en su ano y recorría su vagina hasta su clítoris, y Caro gritaba. Al final de 5 minutos de cera caliente, se vino, comenzando a squirtar en la sala. Y esto fue el comienzo de una noche interesante

Sip, era un espacio interesante y las fiestas se ponían bien. Mande mensaje y reserve lugar para la noche. El tema iba a ser L: lingerie, labios, lenguas.

Me prepare para la fiesta: me arregle la barba, me duche, me perfumé y me puse camisa y pantalones formales. Listo. En ese momento sonó el teléfono, era Alessia, una abogada rubia francesa de Marsella, con la cual había hablado de club swinger y experiencias sexuales hace tiempo. Tenía gana de fiesta, de diversión, me pregunto de los clubs swinger, no había ido todavía, el día anterior había hablado con la amiga que teníamos en común y se había recordado de mí y de la plática que habíamos tenido, pero le daba pena hablarme para eso, entre nosotros no había pasado nada y casi no nos conocíamos. Le dije que la entendía, que podría ser algo particular y raro, porque generalmente a los clubs swinger se va o sola o en pareja, pero que había ido con amigas y en ningún caso es obligatorio hacer nada. Uno puede ir y ver sin necesidad de involucrarse. Le pregunte de que tenía gana. Y me dijo de ver, de ver sexo en vivo, y de una mujer con la cual lamerse. Entonces le comenté del tema de la fiesta de Alberto, se preanunciaba una noche con lamidas y lengüeteos y el espacio era diverso, cómodo e interesante. Se animó y me preguntó si había un código de vestimenta. Le comenté que no, el chiste era sentirse a gusto y que podía vestirse como querría, y que por el tema de la noche es posible que muchas personas estén en lingerie o ropa íntima. Yo iba de camisa y pantalón. Acordamos vernos en una hora en su casa y le avisé a Alberto del cambio.

Alessia es muy guapa, rasgos delicados, suaves, una melena rubia y lisa, ojos hermosos, muy bonita, con un cuerpo sexi. Mi amiga Lourdes la había conocido hace tiempo y se había enamorado de ella. Alessia tenía novio y sentía atracción por Lourdes, pero al final no pasó nada y se hicieron grandes amigas. Llegue a su casa en taxi y bajo hermosa, con tacones rojos y un vestido que le cubría desde el seno hasta mitad piernas, se le veía muy bonito. Su labial rojo y sus ojos fabulosos me dejaron sin aire. Me saludó y regresé al taxi y comenzamos a hablar. Le conté del lugar, de lo que había vivido, cuando le describí la escena de la cera caliente, sus labios comenzaron a abrirse casi imperceptiblemente, y alargó un poquito las piernas. Al terminar, me miró con deseos y concluimos que iba a ser una buena noche. Acordamos una palabra clave para decidir salirnos y llegamos con muchas ganas.

En la puerta nos recibió Alberto, le presenté Alessia y comenzó a hablar con ella, evidentemente enfatuado por su belleza. Salude los demás, estaban tres parejas, unos cuantos singles y un par de chicas en lingerie. Caro estaba al banco preparando cocktails completamente desnuda y hermosa. La saludé y me acomodé con Alessia en un sofá. Llegó Beatriz, en tanga negro, de encaje que apenas cubría su vulva, y presentó el tema de la noche: iba a ser la noche de las vulvas, verlas y tocarla en lingerie, tocar y lamer sus labios, besar y succionar sus clítoris con labios y lenguas. Comenzó a comentar como pocas personas, sobre todo los hombres, saben besar bien una vulva, que hay que ir poco a poco, con el deseo y la excitación, tocando primero alrededor de la vagina, y poco acercándose a los labios y al clítoris, para que venga el momento en el cual la vulva se abre y comienza a mojarse para ser chupada y succionada. Muchos hombres en el cuarto asintieron, mire a Alessia, quien me sonrió y me dijo que le gustaba el ambiente, rico y excitante comentó. Alberto terminando de dar los cocktails a las personas. se sentó al lado de Alessia para hacerle la plática, le contó de su espacio, de las fiestas que organiza, de la sexualidad y la invita a participar en la noche, a sentirse libre, a decir no cuando no quiere y si cuando quiere, cuando tocaron a la puerta y le tocó ir.

Caro se ha ido a sentarse a lado de donde Beatriz estaba preparándose para el show, platicando con ella: en la mesa había diversos vibradores vaginales internos, un par de penes vibradores, vibradores anales, unas pinzas y diversas bolitas. Unos chicos se le acercaron a preguntar y una chica guapa morena de pelo largo y liso se introdujo en los comentarios de Beatriz para seguir preguntándole; tenía interés en los vibradores vaginales internos, que nunca había probado. Beatriz la invitó a subirse a la mesa y a acostarse como si le dieran un masaje. En ese momento regresó Alberto, con una chica morena gordita, vestida de una playera amarilla que mostraba su generoso pecho y una falda negra que ensartaba sus nalgas hermosas que parecían que querrían explotar, sus labios rojos completaban su estilo sexi. Mayra entró al cuarto y todas las personas la miraron por un momento fascinadas por su ser atractiva. Agarró una cerveza y se sentó a lado de Caro, saludándola con efusiones.

Mayra, una morena gordita muy vistosa, con tetas y nalgas que querrían explotar en la ropa, sus pezones se notaban bajo su playera, venía con labial rojo como cuando la había conocido. La última vez que estuve en este espacio me había sorprendido en el sofá pidiéndome sobarla con aceite. Media hora antes la había visto masturbarse frente a todos, mientras una pareja, en particular la chica, se moría por ella: le pidió coger con ellos y Mayra asintió yendo a la cama donde comenzó a besarse con ella, bajando a todo el cuerpo, en un amor sáfico que fascinó a los que nos quedamos mirando pajeandonos. Mientras me preguntaba si querría sobarla le miraba los ojos negros penetrantes y su piel morena que parecía suave, estaba con una camisa blanca de encaje, completamente abierta que mostraba su abdomen y nada más. Tome el aceite y comencé con las piernas, hasta los pies, pasando mis dedos entre los suyos y subiendo de nuevo la pierna, para llegar suave pero firme al entrepierna; subí a los brazos, llegue a su cuello y comenzó a gemir, pase a su cara y con un dedo toque sus labios, que comenzaron a succionar con la lengua mojada, baje mi mano a su cuello y se lo medio agarré mientras su gemidos se hacían más alto, baje a las tetas, toque los pezones que se hicieron más duros y baje a la panza y a su vagina, comenzando a tocarla poco a poco, primero la clítoris y los labios mientras se mojaba. Se acomodó en el rincón y abrió las piernas, le pregunte si podría chuparla, asintió con la cabeza mientras su mano agarraba mi cabeza y me empujaba entre sus piernas. Comencé a chuparla, con labios y lengua, succionándola, lamiéndola, besándola, poniendo mi lengua a dentro de su vulva, mientras mis manos recorrían su cuerpo sobándola, ella comenzó a mover la cadera y a gritar, mientras me squirteaba en la boca, dándome su néctar. La miraba mientras recordaba esos momentos, me di la vuelta con Alessia y ella estaba mirándola también, mientras Alberto seguía platicándole.

La chica que estaba en la cama comenzó a gemir, Beatriz le estaba masajeando la vagina y besándole el clítoris, mientras los demás mirábamos el sexo oral. Beatriz trataba de mostrar a todos los asistentes como hacerlo. La vulva comenzó a abrirse y Beatriz introdujo el vibrador y comenzó a explicar cómo funcionaba. Era Wireless, con un pequeño mando que decidía cuanto y como vibrara, tenía 25 diversas modalidades, dijo mientras lo activaba y la chica comenzaba a gemir. Aumentó la potencia con otro botón mostrándonos que tenía seis velocidades. La chica seguía gritando. Beatriz lo apagó de pronto y pidió quien se animaba a manejarlo. Los chicos eran tímidos y no estaban seguro de lograrlos, las chicas tenían pena, me di la vuelta con Alessia y su cara era deseosa pero no habló. Beatriz, ante la indecisión lo dio a Mayra, quien comenzó a jugar con la chica que mientras se había sentado en un sofá. Unos minutos después los gritos eran súper fuertes y comenzó a squirtar en el piso: Mayra no se paró y siguió haciéndola venir una y otra vez, mientras todos la mirábamos.

Beatriz retomó la charla sobre el sexo oral e invitó a desfilar a las chicas que tenían lingerie para que tres de ellas se animaran a pasar a la segunda ronda, donde recibirían sexo oral. Las mujeres se quedaron en un silencio sospeso, y Caro comenzó a animarlas, invitó a Alessia a levantarse, subir el vestido y mostrar sus calzones. Alessia se levantó tímida, y Caro se le acercó para apoyarla, le dio un beso en la boca, y comenzó a subirle el vestido, hasta que se vio una mariposa negra que cubría la vagina de Alessia, quien se volteó para mostrar el hilo negro entre sus nalgas, y comenzó a pasear por el cuarto mostrando como la mariposa era abierta para recibir lo que deseaba sin necesidad de quitárselas. Beatriz la felicitó y le dijo de sentarse en la mesa, preguntándole si querría sexo oral. Alessia pidió que fuera una mujer, por lo que Beatriz fue con una pareja y le preguntó a ella si querría hacer sexo oral. La chica, vestida de solo un tanga rojo, se acercó a las piernas de Alessia y agachó la cabeza para comenzar a chupársela, mientras Alessia gemía. Caro estaba continuando su desfile y las chicas mostraban sus tangas, uno de encaje rosa, otro blanco hermoso, uno con solo hilos, hasta que una chica con un tanga azul con un triángulo pequeñito adelante y un hilo atrás aceptó sentarse para recibir sexo oral. Beatriz la chupó un rato y después escogió un hombre y lo puso a chuparle. Se acercó a las personas que chupaban y le dijo, tienen 5 minutos para chuparlas, o sino cuando se vienen, se dan el cambio con los de la sala, las mujeres con Alessia, los hombres y mujeres con la otra chica.

Faltaba la tercera, y Beatriz miró a Mayra para ver si se animaba. Mayra se quitó la falda negra quedándose con su playera y un tanga de encajes que cerraba adelante con hilos que dejaban ver todo su pelo. Beatriz la hizo acomodar en la mesa y comenzó a quitarle la lingerie, para que su vulva saliera y pudiera comenzar a lamerla, ya estaba mojada. Unos minutos después Beatriz me pide seguir con Mayra, mientras otros hombres se acomodan atrás de mi para esperar su turno. Miro a Mayra y le sonrió, ella también y me dice que el primero squirt es un regalo para mí, después se seguirán las reglas, y bajo mi cabeza para chupársela, está muy mojada y comienzo con el clítoris, que ya está casi todo a fuera, lo lamo con la lengua, mis dientes apenas lo tocan, mis labios succionan los suyos, hasta que mi lengua entra hasta dentro de su vulva moviéndose como loco. Y comienza a venirse, mientras chupo y tomo su néctar. Me alejo un poquito para tomar aire y comienzo con el dedo, ella se excita otra vez y me empuja la cabeza hacia su clítoris, que chupo mientras mis dedos ya se volvieron dos y siguen cogiéndola. Cuando mi pulgar entra en su ano se viene, quito la cabeza y muevo los dedos de la otra mano en su clítoris, su agüita sale por todos lados, llegando sobre las demás personas y me alejo para permitir el nuevo chupador.

Alessia grita, una mujer rubia la está chupando y haciendo venir, la otra chica en vez está gritando, entre los labios de un hombre quien le está chupando el ano, mientras se coge la vagina con cuatro dedos. Y la ronda sigue, hasta que Mayra, Alessia y la otra chica se vienen copiosamente por la séptima u octava vez y piden terminar la ronda, están exhaustas. Las y los chupadores estamos excitados: hay quien comienza a besarse entre pareja, quien se besa entre tres, dos parejas se van a un cuarto. Alessia se acuesta en el sofá a tomar aire y le pregunto si esta excitada y me dice que esta calientísima. Llega Mayra, con aire pícaro, y con Caro a lado, toda tímida, ambas desnudas y le preguntan a Alessia si pueden gozar de mi lengua de nuevo. Alessia se ríe y le dice que claro que sí, y Mayra y Caro me llevan al otro cuarto mientras me dicen que quieren que se la chupe a ambas nada más. Yo pregunto por Alberto y Caro me dice que no tiene que pedir permiso a nadie y me empuja en la cama.

Comienzan a desnudarme, quitándome la camisa y los pantalones y me agarran el peno erecto. Me dicen al ratito y comenzamos a besarnos los tres en un beso apasionado. Al lado de la cama ha comenzado a llegar una pareja que nos mira excitada. Me quito del beso y ellas se acuestan continuando a acariciarse y tocarse, sus piernas se entrelazan para que sus vaginas se toquen. Me pongo abajo, entre las piernas y comienzo a lamerle sus vulvas, primero una después la otra, con largas lamidas en sus labios y su clítoris que comienza a humidificarse más. Entro con un dedo en ambas mientras le succiono el clítoris y sus gemidos se empiezan a escuchar. Veo más gente alrededor, algunos con las vergas de afuera, otras tocando las vergas, en una excitación general. Veo Alessia, esta con dos vergas en la mano, la de Alberto y la de otro chico. Sus ojos están excitados. Bajo la cabeza y sigo lamiendo da abajo para arriba, mi lengua llega su ano, que se abre delicioso. El de Caro está más abierto y entro con toda la lengua haciéndola venir. Con los dedos cojo a Mayra, uno en el culo y dos en la vagina y se viene squirteando. Sigo chupando sus labios vaginales y su clítoris, las dos gimen y gritan, muevo mi lengua más rápido y se vienen de nuevo, casi juntas.

Mayra se pone de cuatro patas, Caro se pone debajo de ella, pero se voltea en un 69 delicioso. Sigo chupando el ano de Mayra y su vulva, ya tengo dos dedos en su culo y dos en su vagina. Caro chupa su clítoris, comienza a succionarlo y Mayra se viene en su boca, mientras con las nalgas va hacia atrás buscando mis dedos para ser cogida. Caro toda mojada me agarra la punta de la verga y comienza a chuparla, me dejo caer y mi verga le entra hasta la garganta, Caro la chupa toda con su lengua, la pasa sobre mi puntita que empieza a gotear. Y lo pone en el culo de Mayra. Entra a maravilla y comienzo a empujar, Mayra disfruta y grita, mientras Caro sigue chupando su clítoris. Entro hasta el fondo de su culo, ella empuja sus nalgas hacia atrás y grita, comienzo a moverlo profundo y Mayra se viene de nuevo. Saco el pene y lo pongo en la boca de Caro, quien lo chupa delicioso y después lo pone en su vagina. Mi verga comienza a moverse rápido y a cogerla profundamente, llego hasta el fondo, le agarro las tetas y el cuello y la cojo y la cojo hasta que se viene de nuevo. Saco el pene, Mayra se voltea como loca y comienza a chupármelo. Caro me chupa las pelotas y Mayra lo toma hasta el fondo. Empujo en su boca e le saco la babita que pongo en las tetas de Caro, quien ha comenzado a chuparme el ano. Su lengua entra hasta adentro, empujo más mi verga en la boca de Mayra y me vengo inundándole la garganta, escupe mi semen en las tetas y en la cara de Caro quien succiona el semen de la boca de Mayra.

Abro los ojos y escucho como varios chicos y chicas gritan viniéndose alrededor de la cama. Alessia está siendo penetrada por el pene de Alberto, una verga gruesa y larga, y grita su placer, mientras chupa otra verga que se viene en su cara. Voy al baño. Salgo y esta Alessia, quien me dice si nos vamos. Tiene esperma por todo el cabello, sus ojos verdes resplandecen y sonríe bella. Llamo el taxi.

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muy buena historia recomienda el lugar

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